Conocida popularmente por su icónica manzanilla Gabriela, elaborada con uvas del Pago de Las Cañas. Es una de las pocas bodegas sanluqueñas que todavía controla todo el proceso, desde el viñedo propio hasta la crianza en el casco bodeguero de la calle Banda Playa. Su mosto se fermenta tradicionalmente en botas de roble.